Acerca del Software Libre

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Los siguientes artículos fueron publicados por la Fundación Casa del Bosque, colectivo tecnopolítico y cultural que promueve la soberanía tecnológica bajo los fundamentos del software libre y el prinicipio de la autodeterminación de las naciones.

Los artículos se refieren a las diferencias entre software libre y código abierto, conceptos fundamentales para la defensa de la libertad tecnológica frente a los monopolios.

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Desarrollo actual del Kernel Linux: corporaciones y libertad tecnológica
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El Rumbo Científico

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Un reciente artículo del profesor Moisés Wasserman [1] me hizo recordar una tesis que considero fundamental acerca del rumbo de nuestro país: Colombia se dedicó a consumir la ciencia y tecnología que otros países producen, perdiendo así la oportunidad de destacarse en la región o en el mundo como líder en estos campos del conocimiento.

Para algunos el liderazgo regional o mundial es cuestión solamente de un adecuado manejo económico y geopolítico, de un carismático líder, de la cultura y tradición nacionales, etc. Así lo recuerda el profesor Wasserman cuando España no cultivaba artes “mundanas” que sí hacía Inglaterra. Yo hago una consideración sobre este enunciado, y es que la ciencia y tecnología han jugado un papel fundamental en la conformación de las actuales potencias mundiales.

Algo de historia

Colombia iba hacia una tradición científica desde el momento en que se fundó la Expedición Botánica en el siglo XVIII. Entretanto ya se habían establecido cátedras de Jurisprudencia y Teología en los seminarios fundados en la colonia española.

La pacificación de Morillo en pleno proceso revolucionario además de buscar la reconquista por parte del reino español, quería aplacar los elementos revolucionarios en los nuevos descubrimientos científicos, soportados en avances tecnológicos de la época. En ese interregno cayeron los prospectos más importantes de la colonia, patrimonio de lo que hubiera sido la tradición científica nacional.

En vista de que el desarrollo de la ciencia quedó huérfano, y que se mantuvo por otra parte la tradición en formación en derecho y teología, estas áreas echaron raíces en lo que hoy son los claustros más importantes de educación superior en Colombia.

La muestra más fehaciente del terreno perdido en estos términos fue la construcción del Canal de Panamá. Aquella obra magna que cobró muchos sacrificios, la independencia de un país y la conformación de un nuevo orden mundial, habría podido contar otra historia si los que hubieran incursionado en una expedición hubieran sido los ingenieros nacionales.

Los mitos y la realidad

“En Colombia, según informe del MEN, en el 2012 el 49,5 por ciento de los títulos fueron en derecho, ciencias sociales, administración y economía; 2,5 por ciento, en ciencias agrarias, y apenas 1,6 por ciento en matemáticas y ciencias naturales (que incluyen física, química, geología y biología). Más grave aún, la tendencia de crecimiento anual fue cercana al 8 por ciento en las disciplinas sociales, apenas 4 por ciento en matemáticas y ciencias y decrecieron un 1 por ciento en ciencias agrarias.”

Otras notas periodísticas señalan el déficit en ciertas áreas de ingeniería como la Ingeniería de Sistemas.

Pero lo más grave es la falta de poner en contexto el conocimiento científico. En la época de la Expedición, el conocimiento era un arma esgrimida contra el enemigo externo que sometía el pueblo a la colonia. Hoy en día, tanto ingenieros desarrollan actividades puramente técnicas sin ningún objetivo común con la nación, como legisladores y profesionales en otros campos desdeñan las ciencias básicas y la tecnología como soporte a un proyecto de Soberanía Tecnológica.

También recaen prejuicios sobre los profesionales que se dedican a la ciencia y tecnología. Muchas veces se sobreestima su quehacer, como si el aprendizaje en estos campos fuera asunto de algunos superdotados. Huelga recordar que en otros países la mecánica es un asunto popular, como la revista norteamericana Mecánica Popular. Lo más parecido que tuvo Colombia a mi juicio fueron las aventuras del Profesor Yarumo, que lastimosamente también quedaron en el olvido.

El rumbo perdido

Hoy el Gobierno cuenta con algunas instituciones como Colciencias, el Ministerio de TIC, Tecnoparque, y las universidades cuentan con los grupos e instituciones de investigación. Se ha demostrado su falta de coordinación en materia de ciencia y tecnología, puesto que mandatarios de turno están sometidos al paternalismo geopolítico y de multinacionales tecnológicas [2], que les impide ocuparse de una estrategia de largo plazo, además de las bajas regalías de las corporaciones que explotan los recursos naturales. También estas instituciones del Estado se vuelven botines electorales o “mermelada” para aceitar las coaliciones del gobierno de turno.

Mal que bien, el Destino Manifiesto que alumbró el liderazgo de los EEUU hasta la actualidad, y el acicate de la Guerra Fría que le permitió llevar a cabo ideas como lo que hoy conocemos como Internet, hacen falta para que tomemos las riendas de nuestro destino en ciencia y tecnología. Los buenos salarios en estas áreas son un estímulo, pero son insuficientes si un poder macro no define una estrategia de largo plazo. ¿Recuperaremos el rumbo?

[1] http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/que-inventen-ellos/14830096

[2] http://www.foxnews.com/world/2015/01/14/facebook-zuckerberg-travels-to-colombia-to-launch-free-internet-initiative-for/